viernes, 11 de julio de 2014

Lisa Simpson, la suprema hacedora

No sé si habeís visto un capítulo de los Simpson por que el yo tengo predilección. Concretamente, dentro de la serie la casa-árbol del terror, en su capítulo VII correspondiente a la octava temporada, hay un episodio impagable que se llama The Genesis Tub. En él aparece un precioso universo diminuto con una evolución sorprendente… ¡a partir de una muela de Lisa a modo de Big bang!

No he podido encontrar el vídeo correspondiente, pero os cuento de qué va y adjunto algunas imágenes. Todo comienza cuando Lisa hace un experimento de ciencias sospechando -todos los hemos hecho- las propiedades mágicas de la coca-cola: introduce un diente en un tazón con la bebida esperando que ésta lo disuelva… mientras tanto Bart prepara otro experimento con electricidad… explosiva coincidencia.

Como no podía ser de otra manera, Lisa acaba sufriendo una descarga eléctrica y, de rebote, la muela sumergida en la bebida de cola también la recibe… a partir de aquí, se desencadena una extraña reacción (el génesis que da nombre al capítulo) y la vida aparece en la muela como si del planeta tierra en sus orígenes se tratara.. sólo que la evolución es fulminante, todo ocurre en una noche y Lisa se encuentra a la mañana siguiente, al mirar por el microscopio, con un nuevo mundo que sufre un desarrollo vertiginoso dentro del tazón. Pronto aparecen los primeros seres y una diminuta civilización que venera a Lisa como a su diosa creadora.

La evolución en el planeta-diente va a toda pastilla, y cuando ya están en el futuro (con sus naves espaciales incluídas) Bart lo descubre y no se le ocurre otra cosa que aplastar con su inocente dedo el pequeño mundo de Lisa. Los habitantes supervivientes del tazón (en el que el dedo de Bart ha producido un verdadero apocalipsis, todo son incendios y destrucción por doquier) envían inmediatamente naves para castigar a Bart, pero no consiguen su propósito porque para el hermano de Lisa los disparos son como picaduras de mosquito, poco más.

Repentinamente, Lisa comienza a hacerse más y más pequeña, hasta alcanzar el tamaño de sus diminutos súbditos; una vez en su mundo y elevada al trono, le piden ayuda para combatir al demonio de su pequeño cosmos (o sea, Bart, quién iba a ser!). Pero a ese tamaño poco puede hacer Lisa… Bart se lleva el tazón a la escuela y gana el primer premio del experimento de ciencias y Lisa se da cuenta, horrorizada, de que se quedará en su mundo diminuto para siempre…

Prestad atención a los Simpson porque un día de estos lo volverán a poner; ya sabemos que es una serie de la que podemos ver mil veces los mismos capítulos sin cansarnos nunca… (por fortuna para la cadena que la emite en España).

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