domingo, 24 de agosto de 2014

Los pitufos hace mucho que son diminutos

¿Cómo no mencionar a los Pitufos? Este pueblo de seres azules y traviesos, un poco atolondrados, mayoritariamente masculinos (con lo que imaginamos alguna que otra orgía gay en sus confortables setas) nos conquistaron allá por los años setenta y ya se quedaron para siempre en nuestro universo emocional. Nacidos en Francia como Les Schtroumps, en España decidieron llamarse Pitufos en vista de su impronunciable nombre original.

Liderados por Papá Pitufo y el Gran Pitufo, únicos con sombreros rojos (los demás lo llevan blanco), el pueblo pitufo ignora los nombres propios, y se llaman y reconocen entre sí por su cualidades o defectos: Pitufo gafotas, Pitufo poeta, Pitufo perezoso, Pitufo bromista… un poco como los indios norteamericanos, que se nombraban en función de una circunstancia relevante de sus vidas y no por un santoral..

Una maravillosa ocurrencia del mundo pitufo es que hablan precisamente el idioma pitufo: un lenguaje que es capaz de expresar mil cosas con la palabra-adjetivo-verbo «pitufo»… aunque a nosotros los humanos nos resulte incomprensible, ellos distinguen perfectamente el sentido de las frases por más que únicamente usen el verbo pitufar, el nombre pitufo y el adjetivo pitufo, que sirven tanto para un roto como para un descosido. Por ejemplo, "el pitufo que pitufa pitufo" quiere decir "dragón que echa fuego". Como podría decir cualquier otra cosa, según el momento…

Entre todos ellos, a lo Marilyn Monroe en Los caballeros las prefieren rubias, destaca La Pitufina, que ejerce de caprichosa y reiterada tentación en el mundo pitufo, no sabemos si buscando un pitufo pitufo (o sea, un millonario pitufo). O quizá sea la acompañante solícita de todo grupo gay que se precie, o quizá una aspirante a reina de los bandidos… quién sabe. El caso es que el mundo de los pitufos no se puede decir que fuese igualitario.. claro que nacieron en una época en la apenas empezaba a plantearse esta cuestión.

El gato Azrael.
Wikipitufos
Naturalmente tienen feroces enemigos, como el brujo Gargamel y el gato Azrael, que maquinan una y otra vez maldades contra los pitufos que nunca consiguen llevar a buen término. Lo que me lleva a preguntar… ¿por qué los malos de las series infantiles suelen ser gatos? Estas coincidencias, aparentemente fortuitas, llevan inconscientemente al rechazo de algunos animales, ellos sí inocentes de la imagen que proyectamos en ellos… Y los gatitos pueden ser los más cariñosos compañeros que podamos imaginar (excepto en el mundo pitufo, claro está). Y esto me lleva a preguntarme: ¿tienen mascotas los pitufos...?

Recientemente (para que veáis que no son cosa del pasado) han estrenado una peli más sobre el mundo de los pitufos (a su costa, podríamos decir). Para mi gusto, cometiendo el error de sacarlos de su mundo y enviarlos a Nueva York (la manía de los norteamericanos de mandar todo lo que se mueve a esa ciudad! (¿recordáis al cerdito Babe?), para acabar haciendo las mismas tonterías que hacen todos los personajes que los estudios de Hollywood adaptan para su público; encima, es una combinación de imagen real y animación. Intento más que fallido. Esperemos que la próxima vez se anime Pixar...


Pueblo de Júzcar,
primer pueblo pitufo del mundo
En honor de los pitufos, el pueblo español de Júzcar, en Málaga, decidió pintarse de azul, y ahí sigue, como un homenaje rural al mundo de estos diminutos personajes. De cómo los pitufos fueron a parar al sur de España no se ha dado explicación, pero ya sabemos que las diminutopías surgen en cualquier rincón del planeta; basta un poco de imaginación que las aliente.

Si queréis saber más sobre estos personajes, podeís visitar una wikipágina enteramente dedicada a ellos.

martes, 19 de agosto de 2014

El humo que truena en el río Zambeze


Además de a un lago (el más grande de África) la soberana británica Victoria (1819 - 1901) también dio nombre a las cataratas más espectaculares del continente y las mayores del mundo, con más de 100 metros de altura y más de un kilómetro y medio de anchura. En realidad, el verdadero nombre de las cataratas fue Mosi-oa-Tunya, que significa El humo que truena. No me negaréis que es un nombre infinitamente más bonito que Victoria... Están situadas entre Zambia y Zimbabue, integradas en parques naturales de ambos países.

El omnipresente Livingstone
Pero su pertenencia a la nomenclatura que los británicos dejaron sembrada por todo el mundo fue debida a que uno de los más abnegados súbditos de la corona británica, el misionero David Livingstone, fue el personaje que las descubrió (para occidente) y les dio la real denominación.

Parece que nunca bastaba con los nombres indígenas y que había que darles nombres "serios" a las cosas, qué manía. En el fondo, una forma más de desprecio por la culturas que los exploradores se iban encontrando, más preocupados por alcanzar la gloria y descubrir parajes para su explotación y pillaje que por un auténtico afán de conocimiento. El no respetar los nombres originales no es un juego de letras inocente, sino una forma de borrar la historia previa a la colonización, los dioses que habitaron sus orillas, las leyendas, los albores de la cultura humana en esas tierras y su convivencia con las demás especies animales.

El río Zambeze (en cuyo curso se hallan las famosas cataratas) nace en Zambia, en el África austral, y desemboca en el océano Índico. Es el cuarto río más largo de África. La región por la que discurre este río era relativamente bien conocida, y se denominaba por parte de los geógrafos medievales como Imperio de Monomotapa. Imperio que, dicho sea de paso, ya se encargaron los portugueses de asediar y destruir convenientemente desde que descubrieron los beneficios del tráfico del oro y el marfil (o sea, ese material conseguido con el sacrificio cruel y constante de elefantes).

Lamento contaros también que dos presas (Kariba y Cahora Bassa) han alterado profundamente los ecosistemas del río, de manera que todo el hábitat que surgía con las inundaciones periódicas se ha alterado gravemente, sobre todo respecto a los grandes mamíferos. Es lo que tienen las presas en todo el mundo, que dan mucha energía, sí, pero quitan muchas vidas también, igualmente valiosas. Menos mal que en el África diminuta no hay ninguna presa….

Vasco da Gama
La desembocadura del río fue descubierta en 1498 por el navegante portugués  Vasco da Gama. Pero el primer europeo que exploró el curso superior del río fue David Livingstone, como dije al principio. Asimismo, en su descenso por el río hasta su desembocadura, el misionero descubrió las cataratas cuyo nombre indígena ignoró para dárselo a su soberana. En realidad hizo múltiples exploraciones, desde diversos puntos, hasta dibujar una visión global del río y sus múltiples afluentes y cascadas.

El tiburón de las aguas dulces
Como curiosidad inquietante, os diré que en este río, y también en el amazonas y en otros ríos caudalosos como el Ganges, se puede ver con frecuencia un tiburón de gran tamaño (más de tres metros) que es capaz de remontar cursos de agua dulce, el tiburón Lamia o Gayarre. Y esto es así por una glándula especial que tiene en el riñón que le permite contener el agua salada en su organismo y expulsar el agua dulce, lo que hace que el animal pueda estar en aguas dulces durante más de un año. Para otros peces marinos esto sería imposible.

Aunque su sola mención despierte cierto miedo, en realidad los infelices tiburones (imprescindibles en el ecosistema marino) sólo cumplen con sus instintos y capacidades naturales para obtener alimento y en muy pocos casos son depredadores del hombre. Su fama sanguinaria (ya proclamada desde los títulos de los documentales y películas) es totalmente inmerecida, y lamentablemente lleva a muchas personas a creer que son un peligro a eliminar. Como tantos otros hermosos animales que han ido cayendo por el simple hecho de resultar una competencia para una especie que lo quiere todo para sí; o sea, la nuestra.

La que debiera tener fama de destructora y cruel sin límites es precisamente la especie humana, que es capaz de cortarles las aletas vivos (en una práctica denominada finning en inglés) y arrojarlos de nuevo al mar para una muerte lenta y angustiosa. Si quieres, puedes colaborar para detener esta práctica infame.

P.D: Perdonad porque creo que me ha salido un post demasiado realista… en otra ocasión prometo defender mejor la bandera de las diminutopías!








viernes, 15 de agosto de 2014

Cuando los Oompa Loompa dejaron de ser africanos

No podían faltar en este blog. Regreso de mis breves vacaciones presentando a unos amigos que para qué quieres enemigos…  Reconozco que no sé si me caen bien, porque estos diminutos clonados tienen unas caritas muy poco amigables… pero dan mucho juego. Esta tribu de pequeños hombrecillos aparece en la película de Tim Burton Charlie y la fábrica de Chocolate (2005). Son pigmeos de Loompalandia, reclutados oportunamente por Willy Wonka para su fantástica factoría por un puñado de nueces; en esto se comportan como la mayoría de los nativos "descubiertos" por los occidentales: son engañados por una chuchería cualquiera que para ellos es extraordinaria. Pero es que estos Oompa Loompa estaban un poco hartos de comer orugas y a Willy le iban a resultar muy útiles por su práctica de la magia negra.

Para magia, la que hace Willy con el chocolate: inolvidables esos diminutos pájaros de chocolate que cantan y despliegan sus alitas antes de ser engullidos. Hablando de canciones, los Ooompa Loompa también cantan, y muy bien.



Todos tienen la misma cara, con un peinado-moño hacia atrás y unos coloridos trajes de charol apropiados para acompañar a una Blancanieves un tanto dominatrix.


No hay tarea que se les resista a estos laboriosos empleados, y sin duda la fábrica funciona gracias a ellos.. además son capaces de organizar crueles venganzas sin que se les mueva un pelo del moño: el pobre gordito glotón, ahogado en chocolate; la niña insoportable comedora de chicle, lapidada por miles de ardillas…

En su edición original, los Ooompa Loompa eran pigmeos africanos y la obra fue acusada de racista (con toda la razón, ya que eran esclavizados y tratados como animales); así que, en sucesivas ediciones, desaparecieron como pigmeos para convertirse en blanquecinos hippies, y su origen africano se recicló en un reino imaginario. Y es que siempre hay que tener cuidado con lo que denominamos "cultura popular"; damos por hecho ciertos prejuicios muy hirientes para los colectivos afectados, y perpetúan un concepto de superioridad muy trasnochado. Además, introducidos en tramas infantiles son aún más peligrosos, pues los prejuicios están revestidos de inocencia. Tim Burton les devolvió un oportuno color tostado, pero parece que esta vez no levantó mayor polémica, imagino que porque ellos participan entusiásticamente de las labores que les propone el director de la fábrica, saciando de paso unos deseos de venganza que sus miraditas maliciosas delatan… vamos que simpáticos, lo que se dice simpáticos, no son...

La película está basada en la novela del mismo nombre de Roald Dahl, escritor que cuenta con numerosas obras para el público juvenil. Pero, una vez la historia ha pasado por las manos (y los ojos) de Tim Burton, resulta difícil visualizarla de otro modo..