jueves, 10 de marzo de 2016

Hay quien entra en un laberinto para quedarse

El terror que se esconde en la diminutopía que os presento es grande; el momento que recrea la maqueta es el paseo de dos pequeños seres por un laberinto vegetal, paseo aparentemente trivial y relajado, pero que anticipa el terrible desenlace de la historia que cuenta Stanley Kubrick en una de sus geniales películas. Este en apariencia inocente paseo, recorriendo el laberinto del hotel Overlook, es el eje de la maqueta que he construido, realizada como siempre con papel, gouache y cola, entre otros materiales.

La entrada al laberinto en mi maqueta

Naturalmente, me he documentado a fondo antes de realizar la maqueta. Este laberinto que habitan mis dos pequeños protagonistas no es otro que una recreación del que aparece en la película El Resplandor (The shinning, 1980). Como recordaréis, hay una escena impactante en la que Torrance (interpretado por Jack Nicholson) contempla como un dios colérico e inmisericorde a sus criaturas deambular por el laberinto del Hotel Overlook; pero el genial Kubrick lo interpreta fundiendo el laberinto real (donde se encuentran su mujer y su hijo) con la maqueta situada en el hall del hotel, que es el que realmente contempla Jack. A su vez, se superpone en la imagen (hablaré en otro post de ello) una maqueta idealizada, infinita, con los pasillos de su mente entrelazados hasta el infinito. Su mirada desquiciada sobrevuela la maqueta y no sabemos qué esconde su cerebro, pero podemos adivinar que nada bueno para Wendy (su mujer) y Danny, su hijo con poderes extrasensoriales que son la causa de su extraño comportamiento y, finalmente, de su salvación.

Como roedores en una jaula siguiendo pasillos sin salida, madre e hijo pretenden divertirse fingiendo ignorar el sentimiento de inquietud que todo laberinto provoca; es un juego ambiguo, de sonrisas forzadas, de alegría que es más excitación y desconcierto que verdadero disfrute, un juego en el que nos sentimos retados y al mismo tiempo un tanto desamparados ante la perspectiva de no encontrar nunca la salida. Lo que empieza como una diversión inocente, pronto se convierte en una pesadilla para los protagonistas de la película, y el laberinto en un símbolo de sus vidas acechadas por la locura de una personaje que supuestamente es su protector. Sí, hablamos de Jack Torrance,  aquel novelista cuya única obra (aún sin publicar)  consiste en repetir hasta la locura el refrán All work and no play, makes Jack a dull boy. Es lo que le pasa al pobre.

Para mi es una de las mejores películas de este director, y ha dado lugar a infinidad de interpretaciones y anécdotas que son, por sí mismas, una película aparte. El documental ROOM 237 da cuenta de ellas, ofreciendo una pintoresca (y a veces inquietante)  galería de despropósitos (o no) inspirados por la película. Caben todo tipo de especulaciones y lecturas esotéricas, y en realidad muestra el impacto que esta película lleva produciendo durante generaciones. Minotauros, Nazismo, referencias a 2001 space Odity... hasta el dibujo de la moqueta de los pasillos del hotel tiene mensaje oculto.. hay quien sostiene que, vista al revés, la diabólica película ofrece otra lectura... todo tipo de conjeturas y lecturas subliminales que ha despertado esta magistral obra aparecen en este documental un tanto desquiciado. Eso sí, no lo he conseguido doblado al español, tendréis que verlo en inglés o francés.

Os dejo aquí el impresionante trailer oficial de este desasosegante documental (me encanta):


Por cierto, el documental también repara en que Kubrick cambió el número de habitación que aparece en la novela del mismo nombre en que se basa la película, publicada por Stephen King. En la novela, era la habitación 217. ¿Por qué cambió Kubrick el número? Otro misterio más...

Como guinda, la película ofrece un final más que abierto, con la cámara recorriendo el hall del precioso hotel para centrarse en una foto que, supuestamente, siempre estuvo allí: la de la fiesta de navidad del Hotel Overlook en 1921... ¿quién aparece en ella en lugar muy destacado? quién iba a ser... ¿quién es realmente (o fue) Jack Torrance?


Os recomiendo vivamente la visión de este film, impactante visualmente y con la acostumbrada y a ratos exasperante pulcritud que este director imponía a todos sus trabajos, fueran del género que fuesen.

Bienvenidos al Hotel Overlook, cerca de Sidewinder, Colorado, y más cerca aún de tus peores pesadillas.

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