martes, 17 de mayo de 2016

Un laberinto omnipresente

Como mencionaba en otro de mis post, para mí el laberinto del Hotel Overlook es ya un personaje con entidad propia dentro de la saga de los grandes protagonistas del cine. Pero, ¿qué es lo que confiere a este espacio ese carácter insustituible, qué lo hace convertirse en un eje alrededor del cual, desde la primera vez que lo vemos, gira toda la pesadilla creada por Stanley Kubrick?

La respuesta es que el laberinto del Hotel Overlook es, en realidad, el reflejo del propio hotel. Podría decirse, incluso, que toda la película The shining (El resplandor) es un reflejo dentro de un reflejo a su vez dentro de otro reflejo. Como un juego de espejos o fractales. En este maravilloso laberinto todo conduce una y otra vez a un centro del espacio y del tiempo (como ya sospechó Jorge Luis Borges de otros creados por su escritura maestra) del que es imposible escapar.


Plano del laberinto a la entrada del mismo
Y la propia película es, en sí misma, otro laberinto. Ya desde los títulos de crédito, con esas tomas aéreas del pequeño coche de Jack Torrance (Jack Nicholson) siguiendo la tortuosa carretera a cuyos lados se levanta el profundo bosque, sugiere la idea de un recorrido a través de un sendero amenazante. A plena luz, es la música la que nos indica que la familia está entrando en una pesadilla conforme se adentra en las montañas camino del hotel.


La familia Torrance se dirige al hotel
Pero es que más adelante, una vez instalados,  vemos otra vista aérea... de la moqueta del hotel Overlook (término en inglés que quiere decir vigilar y pasar por alto a la vez) en la que juega el pequeño Danny. El niño mueve un coche (del mismo color que el coche de su padre) a través de un diseño inolvidable (ha dado para estampar camisas, llaveros, mobiliario y un largo etcétera de productos inspirados en el film) formado por caminos que recuerdan la estructura de un laberinto. El espectador ha pasado del paisaje inquietante de los bosques de Colorado hasta una moqueta de hotel, y la amenaza ha ido in crescendo. La idea del laberinto está omnipresente como podemos ver.

Danny jugando sobre la moqueta
La primera revelación del laberinto como actor dramático (sí, reitero, indiscutiblemente el laberinto es un personaje más) se produce cuando Jack Torrance contempla la maqueta. Hasta ese momento había sido una presencia inquietante, pero es en ese instante cuando Jack, como un demiurgo tenebroso, parece despertar en él la fuerza de un maleficio. El plano siguiente, que en realidad no coincide con el laberinto que luego se muestra ni con la propia maqueta, es un laberinto ilimitado, gigantesco, con las proporciones de una pesadilla sin fin. La cámara va descendiendo para encontrarse finalmente con Danny y su madre recorriéndolo, en un juego inquietante en el que Wendy se esfuerza por aparentar una tranquilidad que está lejos de sentir. Y Danny ya sabe desde el principio que allí se esconde algo horrible que amenaza a toda la familia.

El laberinto les acompañará toda la película. Y cómo no hablar de la habitación 237; ésa en la
que Danny, por favor, por favor, no podía entrar. No sabemos lo que le pasa cuando incumple la petición, sólo vemos las traumáticas consecuencias para el niño; pero sí vemos el diseño del baño cuando Jack entra en él. Es, exactamente, el diseño del propio laberinto, como veis en las fotos.


Pero es que, además, el efecto del laberinto (es decir, el caminar por un espacio del que ignoramos lo que habrá detrás, del que no podemos salir, del que hay zonas que jamás veremos) es el que produce le propio hotel.  Sus largos pasillos, que recorremos en visión subjetiva gracias a la cámara creada por Kubrick expresamente para la película, se quiebran una y otra vez sin dejarnos percibir en qué lugar del hotel estamos; la repetición de su diseño, como la de las paredes del laberinto, hace casi imposible la identificación de nuestra posición.

Porque todo el hotel es un espacio imposible. Sí, lo habéis adivinado, el hotel Overlook que sale en la película no existe, es un gigantesco decorado. De ese modo, los fans de la película han podido establecer que la distribución de sus habitaciones y espacios no se corresponde con ninguna planta real. Sus ventanas dan a lugares a los que no deberían dar, sus pasillos conducen a espacios muertos... en otro post os contaré cómo era (y es) el verdadero hotel del que surgió esta película.

Es así cómo el Hotel Overlook, el verdadero protagonista de la película, va cerrando su trampa sobre la familia Torrance. Una trampa perfecta, urdida por la mente maestra de Kubrick para que escapar resulte imposible, pues nos sentimos atraídos, una y otra vez, hacia el abismo que se abre un poco más a cada paso que damos, curiosos e incrédulos intentando hallar una salida que no aparece nunca.

Fiesta de Fin de año en el hotel Overlook.
1921
Adiós amigos, nos vemos en la fiesta de año nuevo de 1921 en el Hotel Overlook, Colorado, en ese baile infinito del que ya no podremos escapar. Hemos llegado al centro del laberinto... para volver a empezar.

Se ruega rigurosa  etiqueta.


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