viernes, 20 de mayo de 2016

Un pequeño venado indefenso

Cartel de la muestra con la obra de Montserrat Pérez
Hoy os hablaré de una exposición que os aconsejo ver con el cariño y atención que merece. Reunidas bajo el nombre genérico de El venadito, Montserrat Pérez (comisaria de la muestra y artista participante) ha reunido obras de muy pequeño formato relacionadas con el tema del maltrato animal. La muestra se exhibe en Factoría de Arte y Desarrollo (Valverde, 23, Madrid) y se inserta dentro del festival off de Capital Animal. Podrá verse hasta el 10 de junio.

Como os digo, son obras pequeñas de tamaño,  (por lo que les he hecho un hueco en mis Diminutopías) pero grandes de corazón. Podemos ver, con sutileza y tacto normalmente, pero a veces de manera más explícita, retratos y escenas de animales para los que la relación con el ser humano (con el animal humano, en realidad) ha sido traumática. Desde un cetáceo saltando a través de un aro hecho de alambre de espinas, en alusión a los espectáculos realizados en los delfinarios, hasta las desoladoras imágenes de animales salvajes aparcados en oscuros sótanos y callejones, la mirada de los artistas recorre un paisaje de crueldad, que tan a menudo ignoramos aunque esté a nuestro lado y convivamos con él.

Obra de Pàtric Marín

Sin título. Manuel Martínez
La obra que presta su imagen a la exposición es de Montserrat Pérez y me contaba el porqué de su inclusión. Como a tantas personas sensibles nos ha pasado en circunstancias parecidas, la contemplación hace unos años de la cabeza cortada y disecada de un ciervo, un siniestro objeto supuestamente decorativo en el ambiente familiar, provocó en ella el desconcierto, la angustia y finalmente el rechazo visceral. Ahora, afortunadamente, el despojo del pobre animal no se halla a la vista, pero la huella que dejó en la artista sigue ahí, y la ha reinterpretado añadiendo sutiles elementos textiles que reavivan el inconcebible dolor sin sentido causado en el animal y en la sensibilidad de la artista.

Hay un poema de René Char que me acompaña siempre, de su libro "Aromas cazadores":

"Un ciervo cazado ya no es un ciervo; es un animal muerto".

Asesinos en serie. Adriana Quirós
Pienso que acompañaría muy bien a esta exposición. Imposible expresar mejor la desolación ante un cadáver que con vida era radiante belleza y que, tras su despiadado asesinato, se convierte en un mero despojo que sólo expresa la crueldad y la ignorancia humanas.

Frente a un mundo del arte en el que los animales son con mucha frecuencia meros objetos estéticos, las obras de El venadito (y las de Capital Animal) reivindican la mirada que nunca debe perder el artista, aquella que le ha hecho ser testigo de su tiempo; en este caso, la visión empática hacia unas vidas destrozadas por nuestro mercantilismo, nuestra alimentación sin conciencia o nuestras ansias de espectáculo. Creo firmemente que la visión del artista debe ser siempre reflexiva sobre el entorno y que el arte nos puede ayudar a ser mejores y a denunciar aspectos de la sociedad que deben cambiar urgentemente, como el injustificable maltrato animal.

Lobo. Bianca Yespica
Particular sentido cobran las piezas que muestran dibujos con una ejecución de reminiscencias infantiles. Imposible no recordar a este propósito las terribles imágenes de aquel torero sin escrúpulos mostrando a su hijo de meses la crueldad y la sangre sobre una inocente vaquilla; también todas aquellas ocasiones en las que los niños son acostumbrados al maltrato animal sin la más mínima visión crítica al respecto, celebrando inocentemente con sus almas sencillas lo que supone un auténtico martirio para los animales: circos, zoos, espectáculos acuáticos... espacios donde el maltrato animal pasa por normal e inocuo.

El venado herido. Frida Kahlo. 1946
Mientras miles de animales, tanto salvajes como domesticados (léase condenados desde su nacimiento) sucumban ante nuestra mirada ignorante o impasible, la visión de estas pequeñas obras se hace grande para interpretar el desastre y convertirse en un grito de ayuda, el grito de tantas víctimas que no tienen voz inteligible para el ser humano pero encarnan la belleza del mundo que estamos destruyendo sin ser capaces apenas de comprenderlo.

Por cierto, el nombre de El venadito también alude al hermoso y terrible cuadro de Frida Kahlo, El venado herido; inmejorable expresión de que el dolor de los animales es también el nuestro. Podemos intercambiar nuestras cabezas (el Venadito ya lo ha hecho) porque el impacto de las balas o las flechas causará el mismo destrozo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario